
En su homilía el Pontífice alentó al Continente de la Esperanza a comprometerse en la tarea de la
Nueva Evangelización. El Papa dijo que la Morenita del Tepeyac "nos conduce siempre a su divino Hijo, el cual se revela
como fundamento de la dignidad de todos los seres humanos, como un amor más
fuerte que las potencias del mal y la muerte, siendo también fuente de gozo,
confianza filial, consuelo y esperanza".
Tras recordar que la Virgen sigue mostrando a los hombres,
con sencillez, "la única Luz y la única Verdad: su Hijo Jesucristo",
el Papa resaltó que es importante que los pueblos de América "salvaguarden su rico tesoro de fe y su dinamismo histórico-cultural, siendo siempre defensores de la vida humana desde su
concepción hasta su ocaso natural y promotores de la paz".
El Papa exhortó además a trabajar por la solidaridad y la
reconciliación, para hacer frente y erradicar "toda injusticia, violencia,
criminalidad, inseguridad ciudadana, narcotráfico y extorsión".
Por otra parte, Benedicto XVI pidió a
los cristianos que no se dejen “distraer” con las luces y los “habituales
mensajes de tipo comercial” de la Navidad
y que den el valor adecuado a las
cosas.
“La atención
al corazón, que el cristiano está llamado a ejercitar siempre, en la vida de
todos los días, caracteriza en particular este tiempo en el que nos preparamos
con alegría para el misterio de la Navidad”.
“El ambiente exterior propone los
habituales mensajes de tipo comercial, aunque en tono menor a causa de la
crisis económica. El cristiano está invitado a vivir el Adviento sin dejarse
distraer por las luces, sabiendo dar el valor adecuado a las cosas, para fijar
una mirada interior sobre Cristo”, dijo el papa.
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