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lunes, 19 de marzo de 2012

Retiro de Cuaresma Region Centro

La región centro ha compartido algunas fotos de su encuentro de cuaresma realizado el pasado domingo 18 de Marzo,  en el Jardín Botánico de Caracas. Contó con la participación de las fraternidades: Santa Clara de Asís, San Diego de Alcalá y San Antonio de Padua y de la asistencia  espiritual de Fray Jaime Martinez, Fray Luis A. Salazar y Fray Carlos Gutierrez (OFM cap.) 












En este retiro los jóvenes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre el sentido franciscano de la cuaresma, la oración, el desierto interno y externo, el amor y la contemplacion de Cristo pobre y crucificado. Ademas tuvieron la oportunidad de conocer mas acerca del triduo pascual y de las experiencias de otros hermanos para vivir en penitencia en este tiempo de preparación para la Semana Santa

sábado, 25 de febrero de 2012

Ayuno y Abstinencia!!!

El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinencia consiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Con estos sacrificios, se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia.
El ayuno y la abstinencia se pueden cambiar por otro sacrificio, dependiendo de lo que dicten las Conferencias Episcopales de cada país, pues ellas son las que tienen autoridad para determinar las diversas formas de penitencia cristiana.

¿Por qué el Ayuno?


Es necesario dar una respuesta profunda a esta pregunta, para que quede clara la relación entre el ayuno y la conversión, esto es, la transformación espiritual que acerca del hombre a Dios.
El abstenerse de la comida y la bebida tienen como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como "actitud consumística".
Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las características de Ia civilización occidental. El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. La civilización se mide entonces según Ia cantidad y Ia calidad de las cosas que están en condiciones de proveer al hombre y no se mide con el metro adecuado al hombre.
El hombre de hoy debe abstenerse de muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos: ayunar significa abstenerse de algo. El hombre es él mismo sólo cuando logra decirse a sí mismo: No.



miércoles, 22 de febrero de 2012

Jesús nos invita al combate cuaresmal pidiéndonos conversión y entrega total


Hoy comenzamos la Cuaresma. Tiempo de conversión, fortalecer nuestros puntos débiles, examinar nuestra vida, escuchar e imitar a Jesús. El evangelista Marcos con dos frases nos ha narrado 40 días de la vida de Jesús: "El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Allí permaneció 40 días y fue tentado por Satanás". El Espíritu es el guía de Jesús, está al principio de su ministerio, es su fuerza en estos 40 asaltos con el demonio. El Espíritu Santo que lo empuja al desierto está con Él como guía, como fuerza y como vínculo de unión con Dios Padre.

En este tiempo de Cuaresma todos somos invitados a subir al ring y enfrentarnos a las tentaciones de Satanás, del enemigo, de los amigos, del dinero, de la carne, del ambiente, la tentación que nos viene de afuera. Y la tentación que nace en nuestro corazón. Nuestro mayor enemigo no está ahí afuera, está dentro de nosotros.

San Marcos resume en dos palabras la respuesta que Jesucristo espera de nosotros ante la
presencia del Reino y la oferta de salvación: Conversión y fe, que es cambio y entrega total a Dios. “Conviértanse y crean en el Evangelio” (Marcos 1, 15).

La conversión cristiana es conversión a la persona de Jesucristo, es decir, dejar otros caminos, por muy atractivos que aparentemente puedan resultar, y tomar el camino de Cristo. Igualmente, la fe con la que somos invitados a responder, no es sólo una fe humana, ni una fe puramente ‘religiosa’, sino fe en Jesucristo, es decir, en su vida y en su doctrina como camino de salvación para la humanidad.